Pasadas ya ciertas horas después de la cena que Pepi nos preparó amablemente en su casa para festejar su Cumpleaños, además del de Inma y José-Antonio, me dispongo a relatar lo que anoche aconteció.
Ya el ensayo de los villancicos y temas de zarzuela comenzaron de fantasmagórica manera, al quedarnos estupefactos al ver, cómo la puerta automática del lugar donde ensayamos, se abría y cerraba sola. Natalia, con no poca "jindama", pensaba que podían ser seres ectoplasmáticos acechando en la penumbra. Esto confirma lo que José-Antonio lleva estudiando desde hace lustros, que bajo Cádiz hay un cementerio indio... Estos sustos "puertiles" provocaron bastante "bofa y mefa" entre los presentes,
Tras ello, nos encaminamos presto a casa de Pepi, perdiendo por poco a nuestro compañero Jesús, que hablando por el móvil, por poco se cuela hablando en el Faro de las Puercas.
Reunidos en el patio de Pepi, teníamos dispuesto todo para darnos un festín; a saber: ensaladilla como la que se preparaba en el "Píccola", flan tamaño XXL y tarta de arroz con leche, acompañado de un suculento "catering", todo regado con refrescos y algún que otro "Canasta".




Cantamos villancicos al piano (además nos sirvió para ensayar un poco más), pero quedó en el tintero que Pepito nos deleitara tocando la pieza que le hizo famoso: "Eva y Walter", dedicada a Jesús, que le gusta mucho.
Como colofón a la cena, nada mejor para calentarnos con una "queimada". Pero eso sí: el orujo debe ser de 50 grados, porque si es de 40 casi no prende. Tras pedir cacerola tamaño regimiento, Jesús dispusose a meterle fuego al preparado, mas no prendió, a lo cual, como no podía ser de otro modo, le metimos fuego con un soplete, con erótico resultado.

Por suerte disponíamos de un cubo con agua, por si acaso...

La cosa terminó por mi parte, cerca de la 1 de la madrugada. Cuál fue nuestra sorpresa cuando yéndonos de la casa de Pepi vimos 2 camiones de bomberos dirigiéndose hacia allí.

Para quedarnos tranquilos, Inma llamó a los que seguían en la casa, por si acaso habían vuelto a encender el soplete...